Hoy me atrapó al vuelo algo que nunca había sentido por él hasta ahora. Estaba yo en la habitación pendiente, la que todavía guarda cajas, papeles y trastos viejos. Para qué engañarnos, la mayoría son de él. Me embargó digo, de repente y sin aviso, un arranque súbito de ternura y comprensión hacia sus cosas. Esas por las que tanto nos peleamos porque yo no guardo nada y él lo guarda todo. Sentí ternura y pensé que debería ayudarle en esa árdua tarea incomprensible de catalogar espacios y recuerdos y papeles y tiquets de compra y extractos del 99.Así que me fui a buscar cajas vacías de zapatos. Y empecé.Me embargó, digo, algo que nunca había sentido y me pregunté por qué sería. Ahora, cuando todo parece suave, percuten las ondas de las cosas que nunca mueren.
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